Personas especializadas en atender a persones encarceladas
por haber delinquido, nos cuentan que los delincuentes han vivido situaciones de
desconcierto en sus vides tan profundes que les lleva a prescindir del entorno
para buscarse la vida por su cuenta, de manera que si ellos no se han sentido
respetados ellos tampoco están comprometidos a respetar a los demás, y sus
bienes.
La actitud ante estas persones es entender su
situación, y darles mucho amor, no se trata de denunciar en cuanto sea posible,
si no darle la vuelta a la situación, y mantenerse en actitud amistosa con una
llamada al orden, una actitud de compañerismo, tratamos de sobreseer individualismos
de rebeldía caducos fuera de contexto.
Hacemos que la contención sea proporcionada a
la falta e inteligible por la persona en cuestión, siempre en función del
beneficio común; saber interpretar en el momento oportuno el reconocimiento de
la falta por el infractor.
En el trato con estas persones procuremos que
siempre estén ocupadas con algo que les gusta y aprovecha a la Sociedad, para
evitar los tiempos muertos que angustian y despiertan sentimientos de heridas
latentes que conducen a delinquir de nuevo.
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