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martes, 27 de septiembre de 2022

AL VENIR HOY ANTE TI

 

Al venir hoy ante tí, me setí tan infima.

tan infima yo ante ti

Tan poco somos ante Ti

tan por debajo toda cosa,

Solo Tu luz que no oscuridad,

Solo tu libertad que no cadenas

Realidad roca firme que en tu regazo

todo se transforma, resucita,

es camino a Eternidad.

 

            ...¡Calláos ya, sensaciones, serénate, cuerpo mío!

            espíritu ¡espabila!, despierta, no estés dormido:

            te está mirando amoroso el Santo Dios hecho Amigo.

            Atiende, que está a la puerta,

            escucha cómo te llama.

            Vé y abre, y dile: ¡entra y llena toda mi casa!.

 

Siéntate a sus pies, ahora,

ante su Rostro, adora,

su Nombre alaba y no temas

que con gran misericordia, condescendiente te invita.

 

            Hazle dueño de tu vida,

            el guardián de tus cuidados,

            y tu frente en El apoya abandonada a sus brazos.

 

¡Oh, Señor! toma las riendas y muéstrame tus caminos.

Donde hoy digas que vaya, iré, no sola, contigo;

lo que digas que yo haga, o que hable o que calle,

eso haré y no otra cosa.

Abre y sana mis oídos,

úngeme con tu piedad,

llena todos mis vacíos y en mi nada, hazme amar.

Sólo eso, no otra cosa: amar quiero, nada más.

 

            ¡Qué sorpresa la que tengo!: ¡mira que querer tan sólo lo que menos hay en mí!

            ¡Es claro que Tú me vives! Vale pues, vive Tú en mí.

            No me importa no ser yo, pues de mí tengo experiencia

            de tristezas, de pobrezas y de errores;

            acepto que Tú me vivas y desde mí, des amores.

Y yo, siempre, por debajo, por debajo yo ante Tí.

 

...Ese Dios que en tí descubres está viviendo en tu hermano,

            y para que así lo creas y con tus ojos le veas,

            Dios mismo se hizo humano.

 

¡Oh, Jesús! sana mi vista, mi ceguera, mis tinieblas,

mi corazón cura y limpia,

yo necesito encontrarte bajo cualquier apariencia,

que el intercambio de amores resucita las miserias,

¡va bajando el cielo nuevo,  vá surgiendo nueva tierra!

 

..¡Oh Dios mío, que sorpresa!:

            mi oración hecha poesía.

            Has hecho vibrar mis cuerdas

            y arrancado de mi tedio, para tí y mis hermanos,

            sones de amor y de fiesta.

 

 

Al acabar, me viene una cancioncilla que ya hace años el Señor me dio y que hoy cuadra cantarle:

 

            Para ti es mi música,

para ti es mi cántico,

para ti mi melodía...

            Señor, yo cantaré,

tus proezas cantaré,

cantaré tus maravillas.

Amén

Victoria 11-4-2000

DECLINAR HACIA LA PLENITUD

 


Cada vez más… o quizá menos;

No te se alcanzar ¡tan Alto!

Ni  mirarte ¡tan Inmenso!

 

Mas… puedo mirarte de frente a Ti.

 abajado a mi altura de tan pequeña estatura

Y balbucearte: “Padre”

 

Junto a tu “Sillón de Grande” a tu derecha, Jesús

Con un rostro conocido, tal al nuestro parecido

Que me invita dulcemente a acercarme sin temor

 

Asi,  vengo a Ti, Señor

 En mi vivir, cada vez más limitada, más ignorante,

más alejada de este modo de existir;

la Tierra, ya un paisaje como en un cuadro pintada;

yo,  casi fuera de él,

al Cosmos incorporada… hacia un Nuevo Amanecer.

 

Vuelvo a Ti,

de donde vine, donde por Ti fui pensada, por tu querer engendrada

entonces…, aun sin conciencia; ahora, ya despertada;

no te pude ver entonces… pronto, sí, ya cara a cara.

 

Antes de entrar en tu Casa y de poderte mirar

¿me harás hacer muchas cosas que aquí he dejado de hacer?

¡yo qué sé!

En Ti descanso, Señor,  que todo me sobrepasa

Quiero aprender a entregarme fiada de tu bondad

Ahora, hoy, sin fijarme en lo que pueda pasar.

Ya dependo de Ti, sólo

Pues ha pasado de largo o he dejado pasar  el tren de mi propia vida,

La que tú me confiaste,

La que ya doy por cumplida;

Entre tus brazos dormida Tú la harás resucitar

Y le darás plenitud que yo no podré menguar

    No, no creo que esto sea inhibirme ni de la vida evadirme

Sino… que se va ausentando, ella… quien me va dejando

Como desnuda de nuevo, tal  cual vine desde Ti

Aunque con ropaje viejo que se ha adherido a mí…

 

¡Poco supe engalanarme, ni desde mí, gloria dar

Al acreedor de ella.

¡Limpia, Señor, mi equipaje!

Como tienda de Quedar,

Vuélveme de negra, bella.

 

Victoria

martes, 3 de julio de 2018

SAN JUAN DE LA C RUZ


Que bien sé yo la fuente que mana y corre.

aunque es de noche.

Aquella eterna fuente está escondida.

que bien se yo do tiene su manida.

aunque es de noche.

Su origen no lo sé, pues no lo tiene,

mas sé que todo origen de ella viene.

aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella.

y que cielos y tierra beben de ella.

aunque es de noche

Bien sé que suelo en ella no se halla.

y que ninguno puede “vadealla”,

aunque es de noche.

Su claridad nunca es oscurecida,

y sé que toda luz de ella es venida.

aunque es de noche.

Sé ser tan “caudalosos” sus corrientes,

que infiernos, cielos rigen, y las gentes.

aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente.

bien sé que es tan capaz y omnipotente,

aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede.

sé que ninguna de ellas le precede.

aunque es de noche.

“Aquesta” eterna fuente está escondida.

en este vivo pan por darnos vida.

aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas.

de esta agua se hartan, aunque a oscuras,

porque es de noche.

“Aquesta” viva fuente. que deseo,

en este pan de vida yo la veo,

aunque es de noche.

(San Juan de la Cruz. «Aunque es de noche». Ed. Aguilar, pp. 49-51)

YO CONOZCO UNOS BARCOS


Yo conozco unos barcos que se quedan en el puerto
por miedo a que las corrientes se los lleven
.

Yo conozco unos barcos que se oxidan dentro del puerto
porque nunca se arriesgan a salir
.

Yo conozco unos barcos que se olvidan de salir
tienen miedo al mar, a fuerza de envejecer,

y nunca han surcado las olas,

su viaje ha acabado antes de empezar.

Yo conozco unos barcos tan encadenados
que ya no se acuerdan de cómo mirarse
.

Yo conozco unos barcos que se quedan a chapotear
¡para estar bien seguros de no separarse!

Yo conozco unos barcos que van de dos en dos
a afrontar el mal tiempo y la tormenta está encima.

Yo conozco unos barcos que se hacen algún rasguño
por las rutas oceánicas donde los llevan sus juegos
.

Yo conozco unos barcos que nunca han acabado
de casarse cada día de su vida

y que no temen alejarse, a veces,

el uno del otro, un instante, para reencontrarse mejor.

Yo conozco unos barcos que vuelven a puerto
estropeados por todas partes, pero más grandes y más profundos.

Yo conozco unos barcos sorprendentemente iguales
cuando lo han compartido todo bajo años de sol
.

Yo conozco unos barcos que vuelven del amor
cuando ya han navegado hasta su último día

sin plegar nunca sus alas de gigantes
porque tienen un corazón del tamaño de un océano
.