Archivo del blog

viernes, 21 de marzo de 2025

LOS 5 COMPROMISOS DE SIMEON Y ANA

 1º Compromiso de servir

Simeón como siervo de Dios, plasmado en sus palabras “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz”.

“Simeón no era el dueño de su vida, lo era Dios, y toda su vida fue de obediencia a la palabra de Dios. Nada le dio paz hasta que la palabra de Dios se cumplió. Tenía realmente un corazón de siervo”

Según el “corazón de siervo” de Simeón también hoy es posible reconocer la presencia de Jesús como hizo el anciano “cuando nos sometemos a Él y a su autoridad en todos los ámbitos de nuestra vida”.

“nos volvemos ciegos a la presencia de Dios cuando pretendemos ser los dueños absolutos de nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestra sexualidad, nuestros recursos, nuestra salud, etc. Jesucristo debe ser verdaderamente el dueño de todos los aspectos de nuestra vida, y nosotros debemos someternos humildemente a Su señorío si vamos a reconocer Su presencia en nosotros”.

 

 

2º Compromiso de una vida santa

Simeón también se comprometió a una vida “agradable a Dios” e “inspirada por el Espíritu Santo”.

“Inspirados y sostenidos por el Espíritu Santo, cuanto más nos esforcemos por alcanzar la santidad, dependiendo totalmente de la gracia de Dios para lograrlo, más sentiremos su presencia y acción en nuestras vidas”,

“mediante la lucha incansable por erradicar el pecado y por nuestra negativa a dejarnos dominar por el egoísmo”.

 

3º Compromiso de rezar y adorar a Dios

La profetisa Ana,  “se entregó por entero a la oración y al culto, y ni la vejez ni la pérdida de su marido, nada le impidió rezar con perseverancia y sin pausa, de día y noche, en los buenos y en los malos momentos, fuese fructífera o no”.

Del mismo modo, invita a los fieles a imitar su ejemplo y comprometerse con su vida de oración.

 

4º Compromiso con la búsqueda de Jesús

Simeón y Ana viven “la esperanzada expectativa de la aparición del Mesías”  siguiendo el llamado de Jesús, “buscad y hallaréis”.

Entre otras formas, propone buscar a Jesús en el tiempo diario de oración con su Palabra, búsqueda que “debe llevar a la recepción frecuente de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la penitencia. Lo buscamos en otras personas que conocemos, teniendo en cuenta que “cuanto hagamos a uno de los más pequeños, a Él se lo hacemos” (Mt 25,40). Lo buscamos en los acontecimientos y circunstancias diarias de nuestra vida. No podemos reconocer su presencia oculta con nosotros si no lo buscamos consciente y voluntariamente”.

La iniciativa del discipulado siempre es de Dios; la respuesta, nuestra.

5º Compromiso de anunciar a Cristo

Como último de los compromisos para reconocer la presencia de Dios en el día a día, recuerda como Simeón y Ana hablaron de inmediato de lo ocurrido tras encontrar a Jesús, relatando el Evangelio cómo Ana “hablaba del niño a quienes esperaban la redención de Jerusalén”.

Devolver a Cristo su propio compromiso

Antes de concluir, recordar el compromiso de Cristo con cada uno de los fieles. Un compromiso tan grande que "voluntariamente se hizo uno de nosotros para liberarnos del diablo y del poder de la muerte y siempre está dispuesto a ayudarnos en nuestras luchas presentes. En virtud de la encarnación continua, Jesús está comprometido para siempre con nosotros, y nunca nos abandonará. Nos muestra su compromiso perenne en cada misa. Comencemos hoy a comprometernos verdaderamente con Él para poder reconocerlo con nosotros y anunciarlo a los demás”.

 

No hay comentarios: