La especie humanan, mas allá de resolver la propia subsistencia, Mas allá de ser atento y colaborador con los demás, nuestro ser requiere de ratos de experimentar espiritualidad, discernimiento, parar y sumirse en una otra dimensión que tranquiliza, destruye el estrés, y el cansancio, es como ponerse a contemplar el mar en un atardecer de primavera, es un entrar en la propia conciencia, en el silencio interior para descubrir el yo profundo sujeto al plan que el creador tiene para mi.
De ahí salen los pasos acertados en el transcurso
de mi vida, ello define la etapas de mi vida, las decisiones que configuran mi
vida, ahí captamos nuestro destino , desapercibido si nos mantenemos en el
ruido exterior de las rutinas laborales, familiares, o de ocio, es bueno un
receso de vez en cuando que nos centra en nuestro vivir, nos conecta con el Creador
a quien podemos agradecer lo que somos y tenemos, y planear que y como haremos
en adelante, porque circunstancias hay en la vida de cada uno para saber
decidir correctamente ante las bifurcaciones que se nos presentan.
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