Hay algo enigmático en las ofrendas o sacrificios de vidas animales
o humanas que se ejercían en la antigüedad, se consideraban una
garantía a la vida de quienes ofrecían aquellas vidas a la
divinidad.
De manera que
aquellos antepasados veían o suponían, que ellos mismos con todo el
mundo que les rodeaba ,dependían física y vital mente de esta
divinidad, de ahí el instinto de agradar a ese poder o fuerza tan
enorme y superior, que se imponía por sí misma a la mente y sentir
del hombre.
Pero , además como
se relata en Éxodo,34, aquellos experimentaron que las pautas de
vida por las que debía regirse el hombre procedían del mismo
origen, y como si ese Dios hubiera tenido la voluntad de manifestar
al hombre como debía ser su proceder.
Un proceder
respetuoso solidario y complementario en el desarrollo común, en
aceptación y acogida de ese plan que nos viene impuesto, y lo
entendemos como el más apropiado a nuestras características, y
sabiendo que todo depende de esa entidad bajo la que estamos
custodiados.
Moisés escribe un
código de conducta y lo presenta al pueblo y este muestra su acuerdo
en todo.
La condición es que
cooperemos con su plan para la humanidad y se obtendrán unos
resultados, tan relevantes que serán impresionantes, para todos
los que lo observen.
A todo eso lo
llamaremos alianza, fundamentada en favorecer la vida tal como se nos
desarrolla por ley natural. Por eso se hace hincapié en los
elementos por donde se manifiesta la vida, el cuerpo en su
funcionamiento y su desarrollo y la sangre que es el vehículo
gracias al cual ser produce el desarrollo y sostenimiento de la vida.
Continúan en el
mundo los afanes de conquista, de mantener los más al servicio de
los menos, la sumisión la ambición , y la soberbia, llamados todos
ellos derechos adquiridos, como leyes a las que deben someterse los
demás según las estructuras que por propio interés otros han
creado.
Un personaje único
en la historia, Jesús de Nazaret, dejó establecido para su
comunidad una singular comida de pan y vino.
Multitud de
investigaciones científicas respecto a Jesús, han demostrado, a
pesar de no estar presente con su figura humana original, que a
muestras recogidas de su sangre les falta un cromosoma “Y”,
propio de la fecundación humana a partir de un varón, pero además,
esa sangre continua estando viva, tanto en las muestras de la copa
de este vino, echas sangre, como en las muestras del pan hecho
carne en diversas ocasiones de la parte del corazón, se muestran
como elementos de persona viva.
Esa comida, como
cena que fue en su día en la víspera de su muerte física,
dispuso que en su nombre su comunidad lo continuara en el tiempo, declarando ser su cuerpo y su sangre, ese pan y ese vino.
Todo eso nos
garantiza que Jesús en alguna parte está vivo y continua asistiendo
a su comunidad, en aquel poder que le dio de hacerse presente en
ella. Jesús es la nueva ofrenda al creador del universo y de sus
leyes. Y ese creador como tal tiene potestad sobre todo, incluido de
hacer del pan cuerpo vivo de Jesús y del vino sangre viva de Jesús
. ¿Me pregunto para qué ? Para que participemos y compartamos la
vida de Jesús incorporada en nosotros al consumir ese pan y ese
vino.
Pues quien tiene
poder demostrado para crear y dar vida nos hace por su autoridad,
participar de este complemento de vida que nos da firmeza y fortaleza
para afrontar incluso la muerte, como millones de personas ya lo han
hecho.
Entre ellos cabe
destacar los cuerpos incorruptos , o parte de ellos, como testimonios
fehacientes , de estar habitados por la vida de Jesús.
Es sorprendente y
admirable, pero es un misterio que se despliega ante nuestros ojos.