LA LEY
NATURAL CONFIGURA A LA PERSONA,le da su identidad, modula su desarrollo y socialización,
y parte de su identidad es la capacidad que tienen los seres vivos de generar
nueva vida, depende de la
conciencia que uno tiene de si mismo.
Con todo tenemos
la capacidad, por ser conscientes de nuestra propia identidad, de manipular la
ley que nos configura, y podemos rechazar aspectos de la ley, capacidades
físicas o morales, entonces a la persona le faltan estos aspectos en su
personalidad.
Vamos a
definir todo lo que mengua la
personalidad de una persona ,como ley de muerte, que no conduce a la persona a
un recorrido feliz por la vida, ni a un
traspaso liberador de una carga física que nos retiene en unas limitaciones
espacio-temporales.
Como fruto de
nuestra reflexión consideramos que en el principio y fundamento tanto de
nuestra existencia como del universo entero ,hay una entidad que
voluntariamente y porque así lo ha querido, lo ha producido todo, y lo aprecia
entrañablemente; a esta entidad podemos seguirle la cuerda, o situarnos en rebelión
frente a ella, de la cual solo puede salir negatividad o por el afán de llegar
mas lejos en nuestra ambición nos envolvemos en un gran engaño, perdemos el
norte, y todo nuestro quehacer se
desvanece en nada, por ignorar el origen.
La ley que ha creado esta entidad que llamamos Espíritu es la que rige nuestras vidas y este mismo Espíritu nos libera de la ley de la muerte, corrige nuestros errores y restaura nuestra identidad primaria, restaura nuestra vida, sin negar la temporalidad de la misma con la única condición de que seamos leales a él.
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