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martes, 26 de noviembre de 2024

El reino de Cristo nos da el verdadero sentido de la vida

 

¿Cuál es el verdadero sentido de la vida?

LAS ADVERSIDADES NOS LLLEGAN DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONOMICO, SOCIAL, O DE SALUD

¿Cómo enfrentar-las para que produzcan beneficio, tanto para nosotros como para el conjunto social?

Con la mente despierta: con conocimiento interior que nos invita a un despertar, indispensable para entender las tribulaciones que afectan a la humanidad. Si nos aventuramos a buscar el origen de todo sufrimiento, es posible trascender las ilusiones que forja el ego, permitiéndonos vivir con mayor compasión, interconexión y plenitud.

Ante la opresión de los  elementos sociales, de las enfermedades, o de las estrecheces económicas, quien se conoce y mantiene despierta la mente tiene más recursos para escapar de dichas adversidades y le es posible recuperar una situación de normalidad.

Detente a explorar nuestra naturaleza esencial, ese juego entre el ego y las sombras que lo envuelven, y los enigmáticos elementos que moldean nuestra percepción de la conciencia.

permitirme relacionar ahora el sufrimiento de qualquier ser humano con el sufrimiento de Jesucristo; el sentido de su sufrimiento, sin ser él culpable,aceptó el sufrimiento, este pues no era causado por su conciencia de culpabilidad, sino por la maldad acumulada en sus opositores. Solo nos podemos acercar a Jesús siendo victimas inocentes ; libres de nuestra maldad por el perdon a los que nos ofenden  i por el perdon que por este motivo y en esta situación Jesús nos ofrece, adquirimos la inocencia de poder acompañar a Jesus en su bondad y en su entrega, así por nuestro sufrimiento se corrigen nuestros malos habitos, nuestro apego a este mundo.

Estoy escribiendo en la festividad de Cristo Rey: ¡Jesus danos la luz de tu verdad!

Queria definir distinguiendo claramente el reino del mundo del reino de Jesús.

Todo lo que responde a un interés personal o colectivo dentro la   normalidad de la sociedad actual, en el ámbito de esta vida terrenal, en una dinámica que no tiene nada de trascendente pertenece al reinado de este mundo.

Todas las autoridades humanas, en los campos económico, político, o de salud, atienden intereses terrenales, practicando o no la justicia; todo esto corresponde  a los reyes de este mundo.

Jesús dijo ¿Porque me pegas? ¿si he hablado mal, ya vale pero si he hablado bien porque me pegas?

Si fuera rey de este mundo tendría mi ejercito que me defendería, pero mi reino no es de este mundo.

Vamos a explicar en qué consiste el reino de Jesús.

Entonces que soporte tiene decir que es rey:  la verdad en su sentido más original es buen argumento.

Sabemos que el mundo se sostiene en mentiras, engaños; si hurgamos en las justificaciones llegamos a descubrir que les falta un argumento en profundidad, que nos deje satisfechos.

No así con el reinado de Cristo, si cuestionamos el proceder de Cristo, descubrimos la autenticidad de su proceder. ¿Por qué lo hace? Porque nos ama, busca beneficiarnos cueste lo que cueste, espera que le aceptemos. En esta oferta sobre nosotros consiste su reino; los que le acepten serán los miembros de su reino. El tiene una ley que modula su reino y esto da paz y prosperidad a sus miembros, todos trabajan con alegría, cada uno en su lugar adecuado, Cristo quiere implantar un reino en el que cada uno de sus miembros quiere llegar a su plenitud, sin luchas ni discordias, un reino donde se respeta toda vida prioritariamente humana.El reino de Cristo no tiene agentes de la seguridad ni policía ni  ejercito, porque no son necesarios  y estos pueden dedicarse a labores mas  provechosas, no se necesitan sindicatos que controlen las empresas  porque todo trabajador tendrá su remuneración adecuada, no serán necesarios mercados que se impongan universalmente, no se internacionalizaran los negocios que requieren grandes volúmenes de transporte, y de navegación aérea o marítima, o los empleados apetecerán las vacaciones para viajar a países exóticos porque nadie se estresará en su trabajo.

El reino de Cristo es para este mundo para los humanos que por eso nos ha enseñado Jesús a pedirlo al Padre, coexiste con el reino de este mundo, la diferencia está en los valores que lo sostienen: el amor, la verdad, la transparencia, la autenticidad, la dignidad humana , el respeto mutuo son propios del reino de Cristo, no la confrontación o la competencia, no la lucha por el predominio o el abusar unos de otros sometiéndolos o esclavizándolos.

 Esta semana empezamos un nuevo ciclo en la liturgia de la Iglesia; que Jesús nos bendiga dandonos un empujon en el establecimiento de su reino en la tierra.

sábado, 16 de noviembre de 2024

LA LEY DE LA VIDA

LA LEY NATURAL CONFIGURA A LA PERSONA,le da su identidad, modula su desarrollo y socialización, y parte de su identidad es la capacidad que tienen los seres vivos de generar nueva vida, depende de la conciencia que uno tiene de si mismo.

Con todo tenemos la capacidad, por ser conscientes de nuestra propia identidad, de manipular la ley que nos configura, y podemos rechazar aspectos de la ley, capacidades físicas o morales, entonces a la persona le faltan estos aspectos en su personalidad.

Vamos a definir todo lo que mengua  la personalidad de una persona ,como ley de muerte, que no conduce a la persona a un  recorrido feliz por la vida, ni a un traspaso liberador de una carga física que nos retiene en unas limitaciones espacio-temporales.

Como fruto de nuestra reflexión consideramos que en el principio y fundamento tanto de nuestra existencia como del universo entero ,hay una entidad que voluntariamente y porque así lo ha querido, lo ha producido todo, y lo aprecia entrañablemente; a esta entidad podemos seguirle la cuerda, o situarnos en rebelión frente a ella, de la cual solo puede salir negatividad o por el afán de llegar mas lejos en nuestra ambición nos envolvemos en un gran engaño, perdemos el norte, y todo nuestro quehacer  se desvanece en nada, por ignorar el origen.

La ley que ha creado  esta entidad  que llamamos Espíritu es la que rige nuestras vidas y este mismo Espíritu nos libera de la  ley de la muerte, corrige nuestros errores y restaura  nuestra identidad primaria, restaura nuestra vida, sin negar la temporalidad de la misma con la única condición de que seamos leales a él.