¿Cuál es el
verdadero sentido de la vida?
LAS ADVERSIDADES
NOS LLLEGAN DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONOMICO, SOCIAL, O DE SALUD
¿Cómo
enfrentar-las para que produzcan beneficio, tanto para nosotros como para el conjunto
social?
Con la mente
despierta: con conocimiento interior que nos invita a un despertar,
indispensable para entender las tribulaciones que afectan a la humanidad. Si
nos aventuramos a buscar el origen de todo sufrimiento, es posible trascender
las ilusiones que forja el ego, permitiéndonos vivir con mayor compasión,
interconexión y plenitud.
Ante la opresión
de los elementos sociales, de las
enfermedades, o de las
estrecheces económicas, quien se conoce y mantiene despierta la mente tiene más
recursos para escapar de dichas adversidades y le es posible recuperar una
situación de normalidad.
Detente a
explorar nuestra naturaleza esencial, ese juego entre el ego y las sombras que
lo envuelven, y los enigmáticos elementos que moldean nuestra percepción de la
conciencia.
permitirme relacionar ahora el sufrimiento de qualquier ser humano con el sufrimiento de Jesucristo; el sentido de su sufrimiento, sin ser él culpable,aceptó el sufrimiento, este pues no era causado por su conciencia de culpabilidad, sino por la maldad acumulada en sus opositores. Solo nos podemos acercar a Jesús siendo victimas inocentes ; libres de nuestra maldad por el perdon a los que nos ofenden i por el perdon que por este motivo y en esta situación Jesús nos ofrece, adquirimos la inocencia de poder acompañar a Jesus en su bondad y en su entrega, así por nuestro sufrimiento se corrigen nuestros malos habitos, nuestro apego a este mundo.
Estoy escribiendo en la festividad de Cristo Rey: ¡Jesus danos la luz de tu verdad!
Queria
definir distinguiendo claramente el reino del mundo del reino de Jesús.
Todo lo que
responde a un interés personal o colectivo dentro la normalidad de la sociedad actual, en el ámbito
de esta vida terrenal, en una dinámica que no tiene nada de trascendente
pertenece al reinado de este mundo.
Todas las
autoridades humanas, en los campos económico, político, o de salud, atienden
intereses terrenales, practicando o no la justicia; todo esto corresponde a los reyes de este mundo.
Jesús dijo ¿Porque
me pegas? ¿si he hablado mal, ya vale pero si he hablado bien porque me pegas?
Si fuera rey
de este mundo tendría mi ejercito que me defendería, pero mi reino no es de
este mundo.
Vamos a
explicar en qué consiste el reino de Jesús.
Entonces que
soporte tiene decir que es rey: la
verdad en su sentido más original es buen argumento.
Sabemos que
el mundo se sostiene en mentiras, engaños; si hurgamos en las justificaciones llegamos
a descubrir que les falta un argumento en profundidad, que nos deje satisfechos.
No así con
el reinado de Cristo, si cuestionamos el proceder de Cristo, descubrimos la
autenticidad de su proceder. ¿Por qué lo hace? Porque nos ama, busca
beneficiarnos cueste lo que cueste, espera que le aceptemos. En esta oferta
sobre nosotros consiste su reino; los que le acepten serán los miembros de su
reino. El tiene una ley que modula su reino y esto da paz y prosperidad a sus
miembros, todos trabajan con alegría, cada uno en su lugar adecuado, Cristo quiere
implantar un reino en el que cada uno de sus miembros quiere llegar a su
plenitud, sin luchas ni discordias, un reino donde se respeta toda vida prioritariamente
humana.El reino de Cristo no tiene agentes de la seguridad ni policía ni ejercito, porque no son necesarios y estos pueden dedicarse a labores mas provechosas, no se necesitan sindicatos que
controlen las empresas porque todo
trabajador tendrá su remuneración adecuada, no serán necesarios mercados que se
impongan universalmente, no se internacionalizaran los negocios que requieren grandes
volúmenes de transporte, y de navegación aérea o marítima, o los empleados
apetecerán las vacaciones para viajar a países exóticos porque nadie se estresará
en su trabajo.
El reino de
Cristo es para este mundo para los humanos que por eso nos ha enseñado Jesús a
pedirlo al Padre, coexiste con el reino de este mundo, la diferencia está en
los valores que lo sostienen: el amor, la verdad, la transparencia, la
autenticidad, la dignidad humana , el respeto mutuo son propios del reino de
Cristo, no la confrontación o la competencia, no la lucha por el predominio o el
abusar unos de otros sometiéndolos o esclavizándolos.